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Su susurro.

Le miro por última vez a los ojos...Dios, sí que cuesta decir adiós. Su mirada grisácea me recorre de arriba abajo mientras de mis ojos comienzan a brotar lágrimas. "Te ha hecho daño", "te ha hecho daño", "te ha hecho daño"...Repite sin cesar mi corazón. Es cierto. No he de volver a verle, pero es inevitable caer en su encanto, en su voz, en su mirada, en su cuerpo, en su pelo, en sus palabras. Realmente es un ángel caído, un ángel que sólo provoca estragos en mi corazón, un ángel dañino como Lucifer, y es que cuando él me susurra de esa manera, cuando acerca tanto sus labios a mí rostro no puedo evitar caer en sus redes. Todo es culpa de ese susurro, ese susurro que es igual al de la tentación, al del pecado, al del peligro, al de Lucifer.

Sombras en la noche: ¿Te atreves a cazarme?

CAPÍTULO 2: Esos ojos



Lentamente abre los ojos y se topa con la mirada preocupada de su madre, parece estar diciendo algo pero Ali no oye nada. ¿Por qué no oye? También intenta hablar pero nada sale de su garganta y de repente todo se vuelve oscuro. Algo parece susurrar en la oscuridad, algo que la asusta y la atrae a la vez…unos ojos azulados la miran con furia contenida. 

“Es hora de borrar tus recuerdos, bonita”. 

Le recorre un escalofrío por la espina dorsal mientras todas y cada una de las células de su cuerpo le gritan que corra, que huya cuanto pueda pero Ali no lo hace. Esos ojos la han atrapado, le atraen igual que a la polilla la luz. Siente todo su cuerpo temblar de terror justo cuando un soplo de aire congelado roza su mejilla y vuelve a oír el susurro de su voz:

“Has tenido suerte…estás marcada.”                  
  
Ali intenta hablar con todas sus fuerzas pero sólo consigue aumentar el dolor de cabeza que ya tenía, los ojos la observan fijamente con una mezcla de furia e interés.

“¿Qué está pasando?”

Pega un pequeño saltito al escuchar sus propios pensamientos como si fueran la voz de otra persona.

“¿Es esto un…sueño? ¿Y Ana? ¿Quién eres?”

Una vez más ese frío soplo de aire recorre su rostro, deteniéndose en su mejilla.

“Eres una excepción…pero me encantaría robarte esa hermosa vitalidad que irradias.”

Ali mueve la cabeza de un lado a otro, intentando despertarse de lo que quiera que sea eso. Cierra los ojos con fuerza y siente como es arrastrada de nuevo por un túnel negro.

Se incorpora de golpe en su cama y con el sudor recorriendo su cuerpo de arriba abajo. ¿Qué ha pasado? Se lleva una mano a la cabeza intentado recordar algo, ayer era el cumpleaños de Ana y…vacío.

-¿Puedo pasar?—Eric entra sin obtener una respuesta y observa a su hermana preocupado.

La cabeza de Ali está hecha un completo lío, sabe que le falta algo, algo que por mucho que intente recordar no aparece en su mente. Su hermano se sienta al lado suya en la cama y la rodea con sus brazos.

-¿Qué pasa, Eric? –le tiembla la voz, está al borde del llanto, y pequeños escalofríos la sacuden de vez en cuando.

-Prométeme que vas a salir de esto…- coge aire y piensa con detenimiento las palabras que va a usar- …Ana ha desaparecido. Parece ser que ayer cuando fueron a celebrar su cumpleaños ella salió y desde entonces no pueden localizarla. Sé que esto es un duro golpe y más cuando ayer no pudiste ir a su cumpleaños.

Ali frunce el ceño, de la única cosa que estaba segura hasta entonces era de que había ido de fiesta con sus mejores amigas pero…un agudo dolor de cabeza la golpea con la fuerza de un martillo mostrándole la realidad y es que su mejor amiga ha desaparecido. Cierra los ojos con la esperanza de despertar de una horrible pesadilla pero lo único que pasa es que las lágrimas empiezan a caer y los sollozos inundan su habitación mientras Eric presa de la preocupación intenta consolar a su hermana pequeña.



 
-¡La hemos fastidiado, joder!- Damián suelta su puño y destroza por completo la ventana que tiene delante.

-Haz el favor de relajarte, le has borrado la memoria, es una simple humana no va a recordar nada.—pero Dahakar sabe que sí pasa algo, normalmente cuando un humano presencia el robo de un alma a otro humano despierta algo en él, una parte…potencialmente peligrosa. Los cazadores de almas están investigando el porqué de esta reacción de los humanos, muchos de ellos piensan que los Rescuers tienen algo que ver, ya que pueden tener acceso a medicamentos, suministros de agua, etcétera y pueden haber añadido sustancias que alteren el alma de los humanos, haciendo que cuando se vean relacionados con cazadores (lo recuerden o no) se conviertan en una especie de…medio ángeles.

-Como algún superior se entere de esto…me van a matar. –el moreno se deja caer en el sofá con el puño izquierdo sangrando.

-¿Superior? Damián, tú eres el más poderoso de todos nosotros.

-¿Y mi padre? –su tono de voz es inquietantemente tranquilo y frío.

-Tu padre…hace mucho tiempo que no se sabe de él, se rumorea que murió. –Damián baja su vista azulada a sus manos y observa con no demasiado interés como se cierran las heridas de su mano izquierda. No lo cree. Su padre está vivo y como se entere de algo de eso…será carne de león.

-Ya…debo vigilar a esa chica. –Dahakar abre sus ojos con sorpresa y horror.

-¡¿Te has vuelto majara o qué?! ¿Y sí ella recuerda qué, eh? ¿Qué planeas hacer? –Damián clava su mirada de indiferencia asesina en los ojos de Dahakar.

-Si recuerda la mataré, pero mientras tanto…debo vigilarla, comprobar si he despertado algo en ella o no. –su amigo mueve la cabeza en gesto de negación. Si mata a la chica y ella es un medio ángel…los Rescuers no lo dejarían pasar.  

-¿Sabes lo que todo esto podría desencadenar? ¡¿Te has parado a pensar en como nos afecta esto a todos los demás?! –los ojos de Dahakar se vuelven de un tono rojizo y sus venas comienzan a hincharse.

Damián observa este cambio con absoluta indiferencia, se acerca a él le agarra del cuello y lo lanza contra la pared sin hacer el mínimo esfuerzo.

-Ni se te ocurra usar tu poder contra mí, porque saldrás perdiendo…--dicho esto da media vuelta y cierra la puerta de la calle, dejando atrás a un Dahakar más asustado que nunca y que jamás olvidaría esa mirada tan…fría.

 Ali, algo más tranquila, deja deambular su mirada por la habitación en la que se encuentra. ¿Qué hace en un hospital? Su hermano vuelve con un vaso de agua y se sienta en el borde de la cama.

-¿Cómo estás? ¿Mejor?—ella se limita a asentir débilmente y a agarrar el vaso de agua.

-Eric…¿Qué hago aquí?

-¿No te acuerdas? Tuviste una discusión con los papás porque no te dejaban ir al cumpleaños y te fuiste a la ducha, y depués se oyó un golpe muy fuerte y fuimos corriendo al baño, abrimos la puerta y estabas en el suelo completamente inconsciente hasta ahora…--Eric se ve interrumpido cuando entran por la puerta sus padres y los dos gemelos. 

Ali se ve inmediatamente envuelta por los brazos de sus padres que a penas la dejan respirar. El tiempo pasa volando y cuando los médicos aseguran que no hay ninguna consecuencia negativa en Ali tras el golpe le dan el alta y ésta vuelve a casa.

Una vez allí es incapaz de conciliar el sueño porque de alguna forma y sin tener ni remota idea donde los ha visto antes, no puede apartar de su mente unos ojos fríos como el hielo.






CAPÍTULO 1 : ¿Asesinato?



--Ser tan guapo debería considerarse un crimen. –susurra mientras se mira en el espejo.

Narcisista es uno de los adjetivos que mejor le definen, eso y astuto. Pero bueno, si uno lleva vivo mil años y se mantiene exactamente igual que el primer día, es normal creérselo un poco. Sí,  mil años, habéis leído bien. Ya sabéis, ventajas de ser un ser sobrenatural creado para robar almas humanas. Lo típico. 

--¿No crees que estás siendo demasiado creído?—su mejor amigo, otro ser sobrenatural, aparece detrás de él como por arte de magia.

--¿Perdona? ¿A caso me has visto bien o se te ha estropeado la vista?

--Que lleves mil años vivo, y sigas siendo igual que siempre no significa que seas guapo. Mírame a mí, llevo tres mil años vivo y no lo tengo para nada creído.

Pero lo cierto es que sí tiene motivos para ser tan creído. Es alto, de hombros anchos, piel ligeramente bronceada, una mirada azulada, penetrante e intensa, un pelo cobrizo alborotado y una sonrisa increíblemente sexy. Lo tiene todo, y por si eso fuera poco también tiene ese atractivo especial propio de los seres sobrenaturales. 

--Da igual, no es lo mismo y punto Dahakar.

--Te he dicho que no me llames por ese nombre, hace que piense que soy realmente un monstruo.

--¿Por qué? A mí me gustan tus tres cabezas y tus escorpiones. –dice Damián sonriendo irónicamente.

--Vete a la mierda. ¿Esta noche nos vamos de caza, no?

--Obvio.

Sí, una vez más habéis leído bien. Damián y Dahakar son dos demonios pertenecientes a una de las pocas razas malignas que quedan en la Tierra, los cazadores de almas. Creo que no hay mucho que explicar sobre ellos, pues su nombre lo dice todo. Se dedican a engatusar a gente y cuando llega el momento les roban el alma dejándoles sin vida, así que teniendo eso en cuenta, sería mejor si los llamáramos asesinos. Y, cómo no, el peor de ellos, el más poderoso, es Damián. El cuál usa su atractivo para seducir jovencitas, jugar con ellas y robarles el alma.

Pero como siempre, hay una raza que lucha contra los cazadores de almas, una raza angélica que se hace llamar Rescuers, es decir, rescatadores. No voy a gastar tiempo en explicar que son, y que hacen pues es exactamente lo contrario a los cazadores.



Como cada mañana los gemelos están gritando y peleándose por un estúpido juego, mientras Ali intenta por todos los medios taparse los oídos, pero no puede.

--¿Algún día voy a poder dormir hasta cuando yo quiera? ¡Por Dios, que estamos en verano! –de mala gana se levanta y se planta enfrente del espejo de su habitación. Lleva el pelo totalmente alborotado de manera que parece un nido de pájaros, debajo de sus ojos verdes se dibujan dos pequeños círculos negros, y su piel sigue igual de pálida que siempre, no importa cuánto sol tome. Suspira.

Entra en el pequeño baño que forma parte de su habitación, se ducha y se lava el pelo a fondo, con desgana. A continuación, sale de la ducha, esparce crema por todo su cuerpo, seca y plancha su pelo, cubre su cara con maquillaje, pinta sus ojos y labios, y se viste con un simple vestido rosa fucsia y unas sandalias negras.

--Ahora estoy muucho mejor. –se sonríe a sí misma y va al comedor.

--Buenos días, idiota. –su hermano mayor la mira con una sonrisa bobalicona y la invita a sentarse al lado suyo.

--Idiota serás tú. –suspira Ali dejándose caer en la silla contigua a la de su hermano. Éste mismo vierte zumo de piña en el vaso de su hermana, y le tiende dos cruasanes rellenos de chocolate.

--Los gemelos no te han dejado dormir, ¿verdad? –Ali levanta la vista de su cruasán con mirada furibunda y asiente. –Mamá les ha quitado la Play por eso estaban gritando, y para compensarles los ha llevado a la piscina.

--¿Así que estamos solos en casa?

--¿No es eso lo que acabo de decir? – Eric levanta su mano y la posa encima de la cabeza de su hermana, sacudiéndole el pelo.

--¡ERIC ,MI PELO! –sin rodeos, se levanta, le pega una colleja a su hermano, y como si nada hubiera pasado vuelve a su asiento.

--Ains, como se nota que estás en la adolescencia.

--Perdona pero voy a cumplir dieciocho años, ya no estoy en la adolescencia.
--Sí, sí…

--¿Crees que mamá me va a dejar ir a celebrar el cumpleaños de Ana?

--¿Por qué no iba a dejarte?

--Porque es esta noche, y es en una discoteca, y ya sabes que a ella no le gustan esas cosas.

--¿Y qué? Papá siempre está de tu lado, o sea que seguro que vas, hermanita. –a Ali no le queda otro remedio que soltar una carcajada ante el comentario de su hermano. Es cierto que su padre siempre había sentido cierta debilidad por su única hija hembra, y eso le había facilitado muchas cosas hasta el día de hoy.

--Sí, supongo que iré. –le saca la lengua a Eric se levanta y recoge los restos del desayuno, mientras su hermano retoca su pelo delante del espejo.

--¿Quieres acompañarme a comprarle un regalo a los gemelos? –Ali se gira y hace un mohín mientras Eric estalla en carcajadas. –No seas así, que te hayan despertado no significa que sean malos hermanos, tonta.

Al final el muy zalamero consigue arrastrar a su hermana menor a comprar un regalo, y de camino se esfuerza lo máximo por hacerla sonreír. El motivo de hacer eso es que Eric últimamente ha tenido sueños espantosos sobre su hermana y eso, más el muy voluble comportamiento de Ali, han hecho que su preocupación llegue a un nivel bastante alto.

                                                    


Damián termina de arreglarse justo cuando el reloj marca las once y media de la noche, después de dos horas sale del baño y se encuentra con un Dahakar totalmente aburrido con la mirada fija en el mando de la tele, como si este fuera un objeto realmente interesante.

--Empezaba a pensar que te había pasado algo intentando hacer ese tupé. –sonríe irónico, y Damián se limita a ignorar su comentario y a dibujar una sonrisa de medio lado en su casi perfecto rostro.

--Vámonos, venga. —agarra del brazo a Dahakar quién hace un vago intento por resistirse.

--Odio cuando eres así, pareces un niño pequeño enfurruñado porque no le han comprado el juguete que quería. –susurra Damián de manera amenazadora, cosa que impulsa a Dahakar a levantarse del sofá y tomar rumbo hacía su nueva zona de caza.




Es una noche fría, una de esas noches en la que lo mejor que puedes hacer es quedarte en casa viendo una película dentro de tu cama y comiendo palomitas, pero no, Ali está de camino a la discoteca donde se celebra el cumpleaños de Ana, su mejor amiga. Va increíble a pesar de estar muriéndose de frío. Una blusa color granate con pequeños detalles en negro y dorado metida por dentro de unos pantalones largos de cuero negro, unos botines de tacón del mismo color que la blusa, un bolso pequeño y dorado con detalles en negro y una americana negra. Pasa delante del espejo de un coche y se queda mirando su pelo, nunca puede dominarlo, siempre aparecen esos dichosos rizos castaños, imparables. Al menos la diadema que le regaló su hermano para su cumpleaños hace parecer su pelo más bonito de lo que es.

No hay nadie por la calle. Suspira. Su vida amorosa nunca ha sido muy interesante, piensa con cierta tristeza. Sí, ha tenido novios pero nunca duran mucho y siempre es ella la que peor acaba así que después de la última ruptura se juró a sí misma que no volvería a salir o arrastrarse por alguien y menos por un tío. Fuerza una sonrisa, anda que no le encantaría tener uno novio de ensueño, de esos que te traen el desayuno a la cama y que te dicen “te quiero” sin ningún reparo, que te protegen, que te miman, y que se ponen celosillos. 

--¡Qué difícil es encontrar a uno de esos! –exclama.

A los diez minutos se encuentra en el último puesto de la multitudinaria cola que se haya justo en frente de la puerta de la discoteca. Suspira e intenta mantener la calma. Ser paciente nunca ha sido su punto fuerte. Mientras la cola avanza a la velocidad de un caracol Ali se dedica a tararear en voz baja East of Eden de Zella Day y a observar a las diferentes personas que están por delante de ella en la cola. Ve chicas con faldas y pantalones horrorosamente cortos, chicos que intentan ligar con dichas chicas, alguna que otra persona normal y dos chicos increíblemente guapos que están justo delante de ella. A Ali casi se le cae la baba. Uno de ellos es alto, de hombros anchos, con el pelo cobrizo alborotado, y parece ser realmente guapo, pero tampoco lo puede saber observando su espalda; en cambio, su amigo es un poco más bajo que él, no tiene el cuerpo tan trabajado como el otro pero aún así sigue teniendo algo especialmente atractivo. Su subconsciente se relame los labios. Como están esos dos…

Y entonces, como si el chico más alto hubiera leído su pensamiento, se gira durante unos segundos, segundos lo suficientemente largos como para dejar a Ali con el deseo palpitando en su interior. Sus facciones duras, esa mirada azul electrizante y esa sonrisa sexy y traviesa, le convierten en el chico perfecto. Sin darse cuenta Ali se sonroja y se le dibuja una sonrisa bobalicona.

Damián suspira, mientras no para de pensar en que tendrían que haber salido antes de casa.

--Todo esto es tú culpa. –le dice Dahakar. –Si no hubieras tardado dos horas en hacer ese estúpido tupé, no estaríamos en esta eterna cola. Además las chicas no son demasiado guapas, eso no me motiva a la hora de cazar.

Damián cansado de ser regañado, observa a las diversas chicas que se hayan por delante suya en la cola y no ve a ninguna que tenga algo especial, se gira para ver al resto de personas que se hayan por detrás de él y durante apenas un segundo se fija en la chica que está detrás de ellos. No es fea, a decir verdad, es bastante guapa. Ladea la cabeza y continúa mirando a las otras personas.

--No son feas, idiota. Son chicas monas con buen cuerpo, no bellezones pero algo es algo.

--Sí, monas de zoo.

Poco a poco la cola va avanzando y Ali, después de media hora de espera, consigue entrar. No le cuesta mucho localizar a su mejor amiga y al resto, pues están en medio de la discoteca bailando como si no hubiera mañana. Con disimulo y las mejillas rojas debido a la vergüenza ajena, se acerca a sus amigas. Ana prácticamente se lanza a ella y la abraza.

--¿Has tardado mucho, no? –le dice gritando en el oído.

--Había una cola de mil demonios. –las dos ríen al unísono y es cuando realmente empieza la fiesta.

Ali se acerca a la barra de la discoteca y pide un cubata tras otro, cubatas que van seguidos de  chupitos de vodka de todos los colores. El alcohol empieza a hacer efecto en ella, en consecuencia Ali empieza a bailar descontroladamente, incluso empieza a perrear con chicos desconocidos. La preocupación de Ana por su mejor amiga va incrementando según Ali empieza a tambalearse más y más. La vista de Ali se nubla y cae en brazos de Ana, ésta misma la lleva corriendo al baño. Mete su cabeza debajo del grifo y le da unas cuantas tortas en las mejillas. Ali empieza a recobrar la consciencia a la vez que las náuseas se apoderan de su cuerpo.

--Ali, no voy a llevarte de fiesta nunca más. –dice Ana agarrando el cabello de su amiga mientras ésta se dedica a vomitar. 

Ali para de vomitar, pero eso no mejora demasiado la situación, le tiemblan las piernas, y la cabeza le duele a matar.

--Ahora vengo, voy a por tu móvil y sí, voy a llamar a tus padres. –sin decir nada más, Ana desaparece del baño dando un portazo. Ali cierra la tapa del váter y tira de la cadena, se lleva una mano a la cabeza, sus padres la van a matar. A Ana no podría habérsele ocurrido otra idea mejor…piensa para sí misma. Un momento. Mete la mano en el bolsillo de su chaqueta y saca el móvil. Genial, Ana sí que la va a matar. Aún con el estómago revuelto y la vista medio nublada, sale del baño y atraviesa la discoteca sin desmayarse, un gran logro, sin duda. Se acerca al guardarropa buscando a su amiga, pero entre la gente, el humo y la vista nublada de su todavía existente borrachera no la encuentra. Se acerca al chico que parece encargarse del guardarropa.

-Perdona, ¿has visto a una chica rubia, bajita, con un vestido rosa muy apretado?—el chico la mira entre seductor y pensativo.

-Creo que la vi salir por la puerta trasera con un chico…pero oye, si quieres te invito a un trago. –la simple mención del alcohol hace que se le revuelva el estómago.

-Eh, tal vez otro día, gracias. --¿Ana con un chico? Ali estaba entre preocupada y enfadada, estaba a punto de desmayarse ¿y a ella se le ocurría irse con un chico completamente desconocido? Dirige una sonrisa de disculpa al chico y empieza a moverse entre el gentío. Tarda por lo menos diez minutos hasta llegar a la entrada principal, abre la puerta y una ráfaga de aire frío golpea su cara despejando su mente por unos momentos. Mira hacia la derecha y a hacia la izquierda pero no ve a nadie. “Que extraño” piensa para sí misma, avanza unos cuantos metros y ve la entrada a un pequeño callejón. “Tal vez han ido ahí para tener intimidad” Ali cada vez está más extrañada con el comportamiento de su mejor amiga. Se acerca al borde de la pared y asoma su cabeza al interior del callejón. Se queda congelada. Ana está contra la pared y hay un chico en frente de ella, mirando su boca fijamente.

“Ésta chica no está nada mal” piensa Damián mirando fijamente su boca. Se relame los labios con sólo el pensamiento de poseer su alma, siente su verdadero ser rugiendo dentro de él, luchando contra los barrotes de la celda de su humanidad. Su respiración está acelerada, siente su corazón latir descontroladamente, está a punto de perder el control cuando nota un movimiento. Levanta la cabeza y por un momento le parece a ver visto a una chica en la entrada del callejón pero ha sido tan breve que…podía ser perfectamente una alucinación de su mente agotada de luchar.

-¿Qué pasa, Dam? –él baja su vista a la hermosa chica que tiene en frente. Es hora de comer.

-Nada, sólo que quiero be…sar…te…--sus labios tocan los de ella, y la bestia se desencadena.

Siente sus pupilas dilatarse y largas filas de colmillos aparecer en su boca, aprieta los puños contra la pared mientras los cambios de su transformación comienzan a aparecer. Sus alas se despliegan, sus uñas crecen hasta convertirse en pequeños cuchillos negros. Obliga a la chica a abrir la boca, pega su frente a la de ella y comienza a absorber. Ella le mira sorprendida. Él triunfante. Casi está, un poco más…una pequeña bola de luz comienza a asomar por la boca de ella.

Ali está paralizada. ¿Serán los efectos del alcohol? Igual le pusieron algo más en las bebidas. Mira una vez más a lo que tiene en frente. El chico es el guaperas de la cola y… y está pasando algo muy raro. Está demasiado oscuro para saberlo pero hay algo con ese chico que no va bien, además Ana no es del tipo de chicas que hacen esas cosas. Su cabeza da vueltas y siente su estómago revolverse. No aguantara mucho más sin desmayarse. Un mareo invade su cuerpo y el mundo se tambalea con ella, tiene que agacharse y apoyarse en la esquina del callejón e intentar controlar su respiración. Levanta la vista y su subconsciente se desmaya. Algo…algo está saliendo de la boca de Ana. Ana. Ana está en el suelo. No se mueve. Sus ojos se llenan de lágrimas, no sabe que está pasando. El mareo le impide moverse, pero no gritar. Suelta un horrible grito que alarma al chico.

Damián se gira sorprendido y ve a una chica arrodillada en el suelo, observando todo. “Mierda, mierda” maldice dentro de su cabeza. ¿Y ahora qué? Se acerca hacia ella con cuidado.
Ali lo ve acercarse, su corazón late a toda velocidad y a pesar del mareo se levanta e intenta correr pero el mundo se tambalea una vez más y se ve arrastrada por un túnel negro.


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