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Su susurro.

Le miro por última vez a los ojos...Dios, sí que cuesta decir adiós. Su mirada grisácea me recorre de arriba abajo mientras de mis ojos comienzan a brotar lágrimas. "Te ha hecho daño", "te ha hecho daño", "te ha hecho daño"...Repite sin cesar mi corazón. Es cierto. No he de volver a verle, pero es inevitable caer en su encanto, en su voz, en su mirada, en su cuerpo, en su pelo, en sus palabras. Realmente es un ángel caído, un ángel que sólo provoca estragos en mi corazón, un ángel dañino como Lucifer, y es que cuando él me susurra de esa manera, cuando acerca tanto sus labios a mí rostro no puedo evitar caer en sus redes. Todo es culpa de ese susurro, ese susurro que es igual al de la tentación, al del pecado, al del peligro, al de Lucifer.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Darkness

Llevo una mano al pecho y noto mi corazón latir más rápido.

 Una sensación de ahogo me recorre entera y noto como se me nubla la vista por culpa de las lágrimas.

Cuesta respirar, cuesta dejar de temblar.

Intento centrar mi pensamiento en otra cosa pero la sensación de ansiedad no se va.

Duele.

Duele el pecho.

 Siento como si se hubiera establecido una noche perpetua en mi interior.

 Nada importa.

Sólo dolor.

Duele.

Duele.

DUELE.

Hablo pero nadie comprende, nadie escucha.

Sola en el mundo.

Sola en mi cabeza.

Solo mis sentimientos y yo.

Me voy cansada de esperar.

Me voy cansada de cambiar.


Me voy dónde nadie pueda encontrarme.

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