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Su susurro.

"Vivir la vida, eso no tiene precio. Quien no haya pasado nunca frío no apreciará el valor de una hoguera. Quien nunca haya llorado no disfrutará de los momentos de risas. Quien no haya pasado hambre no valorará un plato de estofado caliente. Quien no conozca la muerte no sentirá amor por la vida.” – Laura Gallego.

“Tal vez estamos en este mundo para buscar el amor, encontrarlo y perderlo, una y otra vez. Con cada amor, nacemos de nuevo, y con cada amor que termina recogemos una herida nueva. Estoy cubierta de orgullosas cicatrices.” –Isabel Allende.



miércoles, 9 de mayo de 2018

Orgasmos de libertad

Déjame envolverte entre mis brazos, hacerte feliz.
Permíteme llevarte a otro mundo, escribir un poema.
Hazme y hazte el favor de salir de esos aburridos cuentos de hombres dominantes.
Hazte amiga de palabras que reivindiquen tu fortaleza, que te empoderen.
Porque, amor mío, eres mucho más bella demostrando quién eres y qué quieres.
Eres mucho más inteligente aprovechando la oportunidad de envolver tu cuerpo en un oscuro placer.
Eres más impresionante aún dejándote llevar, tocando tus senos como quien toca una flor, masturbándote y llegando al orgasmo entre gemidos que podrían conformar una maravillosa armonía.
Sé tú, mujer, porque simplemente siéndolo ya lo tienes todo.
Explorando tu sexualidad, explorando la mía, gozando de lo que el sexo te aporta, sintiéndote poderosa cuando me dominas y dominas a todos, arrepintiéndote de tus fallos...con todo lo que implica vivir eres perfecta, una diosa.
Y sé que con esa boquita aterciopelada me destrozarás diciendo: Para la gente solo soy una guarra.
Será en ese momento cuando mis manos arranquen a trozos la opinión de los demás, cuando mi lengua disuelva esos malos sentimientos.
Que le jodan al mundo y sus estúpidos cánones o sus estúpidas opiniones, porque eres hermosa siendo libre. Todas las mujeres lo sois.
Así que serlo, ser gordas, delgadas, planas, con curvas, sin curvas, alegres, tímidas, con carácter, negras, blancas, con los ojos achinados... ¡Ser lo que os dé la gana y haced todo lo que os apetezca porque así es como debería ser!
¡Luchemos, luchemos hasta que nos sangren las manos, hasta que las piernas no aguanten nuestro peso, luchemos hasta conseguirlo!


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Electricidad

¡Hola, hola, pequeños lectores! Hoy os traigo un fragmento de una larga historia que llevo escribiendo bastante tiempo. Me hace especial ilusión publicar esta parte porque es la que marca un antes y un después en la trama y porque la química que tienen estos dos me hace estremecer.
¡Disfrutad, os quiero!
PD: Os recomiendo que lo leáis escuchando Fear and Loathing de Marina and The Diamonds.
PD2: Cabe destacar que es una historia de fantasía, acción y romance.

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El alcohol está haciendo efecto en mí y él está mirándome en la distancia. Hay algo que me impulsa a molestarle, a restregarle que nunca seremos algo y que soy una chica libre. Me acerco a uno de los tantos chicos borrachos que bailan como patos mareados en medio del salón; Crazy in love comienza a sonar y siento que el destino se ha unido a mí favor. Muevo las caderas suavemente pasando mis manos por el pecho de mi pequeña rata de experimento. Su fría mirada se entrecierra y siento una helada furia que intenta cohibirme, pero esta vez es diferente. No sé si es el alcohol o el hecho de que está a una distancia prudencial de mí y me siento poderosa, pero acerco mis labios al cuello del chico y dejo pequeños besos.

-¿Quieres ir arriba? –pobrecillo, de verdad piensa que quiero eso con él.

Asiento entusiasmadamente mientras doy un juguetón mordisco en su oreja. Él jadea y me agarra fuertemente de la cintura. Sonrío sintiéndome segura de mí misma. Me giro para ver si Ian me está mirando y… está enrollándose con una rubia despampanante de metro ochenta.

Punzada en el estómago, rabia. La misma furia y descontrol que llevo semanas sintiendo amenaza con explotar. Intento respirar pero siento que mis pulmones se cierran. Boqueo desesperada. Joder. La vista se me está nublando y todo a mi alrededor tiembla; la espalda arde. Me separo como puedo del chico y a punto de desmayarme salgo de la casa.

Ando unos cuantos metros y me encorvo con las arcadas sacudiéndome. La cabeza me palpita y el ardor de la espalda se está haciendo insoportable. Vomito y gimoteo a la vez. ¿Dónde están tus amigos cuando los necesitas?

-Vete a vomitar a tu casa. –a duras penas alzo la mirada y me encuentro con la rubia de Ian. Genial. Ya no puedo contenerme más.

Creo que mi cabeza está a punto de estallar cuando golpeo su rostro con una fuerza descomunal e impropia de mí. La mano me duele pero lo que me está realmente matando es la puñetera espalda, parece que me estén apuñalando con un cuchillo ardiendo.

-¿Quién te crees que eres? –la rubia se abalanza sobre mí mientras la gente se pone a nuestro alrededor y grita “pelea, pelea”.

Le esquivo todos los golpes sintiéndome cada vez más enferma. Su mano golpea mi rostro y sé que ha llegado mi momento. Los gritos, mi dolor, todo desaparece durante unos segundos para volver con mucha más fuerza. Me llevo las manos a la cabeza y grito desesperada esperando a que acabe esta tortura. La rubia para de golpearme y me mira. Todos me miran. Entonces llega él, como siempre, y me rescata. Me alza del suelo, me aprieta contra su pecho y me lleva hacia la casa.

-¡Todos a bailar! –grita haciendo que su pecho retumbe en mis oídos.

Cierro los ojos notando únicamente su pecho subir y bajar. Entramos en la estancia donde suena la música a todo volumen, subimos las escaleras y nos adentramos en la primera habitación que Ian ve. 

Me deposita con cuidado sobre la cama y examina mi rostro con preocupación.

-¿Estás bien, Wesen? –sonrío muy a pesar.

-Sí, siempre y cuando me digas que significa eso. –me sonríe de vuelta.

-Ni hablar. —su rostro se torna preocupado de nuevo cuando pequeños escalofríos me recorren.

Marina and The Diamonds suenan con Fear and Loathing.

Nuestras miradas se cruzan. Hielo con oro. La extraña conexión se intensifica de tal forma que él se aproxima inconscientemente, lo sé porque cuando se da cuenta de que está a centímetros de mi boca se muestra sorprendido. Las respiraciones se mezclan y mi olor a alcohol y vómito no parecen espantarle.

Se acerca un poco más permitiendo que nuestros labios se rocen al igual que roza una brisa a la hoja a punto de caerse del árbol; la hoja soy yo y sé que voy a caer. Sus ojos me permiten deducir que opina lo mismo que yo.

La canción llega a su punto álgido envolviendo la situación en un extraño halo de intimidad y sensualidad que es imposible romper. Sin aguantarlo más acorto la diminuta distancia que nos separaba y me dejo ir en ese beso. En un beso que siento prohibido y mal pero que me reconforta de una forma que nunca pensé que sentiría. Nuestras lenguas se mezclan, Ian se coloca a horcajadas sobre mí aprisionando mis brazos.

-Dios, llevaba queriendo hacer esto desde el día en que te conocí. –susurra con una voz increíblemente ronca.

-Y yo, Ian, y yo. –nuestras bocas vuelven a unirse y dejo que su lengua invada mi boca cuando un súbito pensamiento me deja helada: este hombre es mi perdición y estoy segura de que acabará jodiendo muchas cosas.



martes, 6 de marzo de 2018

Exaltación a una mártir


Por fin obtengo tu valiosa respuesta, diosa de lo divino.
¿Cómo hacerte ver lo que yo veo?
Esos ojos, esa boca, esas montañas que me hacen llegar al cielo.
Tan hermosa que me volviste demente.
Similar a una flor floreciendo eres tú despertando los pecados del averno.
Tan hermosa como un ángel.
Tan peligrosa como un demonio.
No me expulses de tu Edén, Eva.
Permite a este devoto disfrutar de su religión.
Tus cicatrices de dolor me vuelven más adicto, más primitivo.
Por lo tanto... no creas que pretendo despojarte de la esencia que te envuelve.
Solo ruego por tu misericordia, mártir.
Ruego por ti.

Reprimenda a un loco


Deberías dejarme ser, pequeño suicida.
Asesino de tranquilidad y salvador de mariposas en el estómago.
Todavía me pregunto qué ves para lanzarte al vacío con tal de revivirme.
Eres un gran loco, de los que deberían permanecer encerrados en los manicomios de amor.
¡Menos mal que dije que no valía la pena!
¡Menos mal que no puedes salvar lo que ya es inalcanzable, demente!
Aléjate ahora que el tiempo corre despacio.
Llámame mártir, como siempre, pero déjame hacerte feliz. Yo a ti. La oscuridad a la luz.
Vive, vive la esencia de la vida y deja a los muertos con la soledad de la muerte.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Carta a un valiente

No soy alguien con quien debas compartir una vida, valiente.
Mis ojos ya no buscan los tuyos.
Mi corazón ya no late por ti.
Mi vida no gira a tu alrededor.
Tú no eres el motivo de mi sonrisa.
Yo no soy de nadie, solo mía. Miísima.
No eres más la luz que ilumina mi apagado interior.
No eres por quien lloro todas las noches.
No te amo y nunca lo hice.
Así que déjame ser cobarde, héroe. Deja que proteja lo poco que queda de mí, por favor.
Porque… sé que estás incumpliendo las normas, que me has mirado más de lo debido, que dudas de mí y de nosotros.
Sé que has mostrado esa horrible sonrisa viendo la mía.
Sé que me mandas indirectas que llegan bien directas a mi corazón.
Sé todo lo que eres y todo lo que soy.
No seremos tuyos, ni míos, ni nuestros.
A estas alturas deberías saber lo fatal que se me da mentir, amor.
Permíteme permanecer a tu lado, amarte como nadie nunca lo ha hecho, protegerte de todo aquel que amenaza con destruirte, hacerte llegar al éxtasis gritando mi nombre, iluminarte los días como tú haces con los míos.

Ámate, ámame pero sobre todo… amémonos.

domingo, 25 de febrero de 2018

Carta a una cobarde

Sé que necesitas tiempo para pensar y encontrar una manera de poder enfrentar eso que te impide dar un pequeño pero importantísimo paso.
Sé que ahora mismo estoy incumpliendo las normas de dejar que no pienses en mí pero necesito que sepas esto antes de que sigas estando unos días alejada.
Sé que hoy te he mirado más de lo debido, que apenas podía apartar los ojos de ti. De tu sonrisa.
Sé que me gustaría formar parte de una persona tan única como tú.
Sé que no debía pero me ha sido imposible no prestarte atención cuando hablaban de qué es el romanticismo y de todo aquello que hace horas hablamos.

Ando algo distraído y triste porque no entiendo que es esta sensación de añoranza cuando tus ojos no miran los míos. A veces dudo de mí, a veces dudo de nosotros.

¿De verdad sabes que estoy aquí, a tu lado?

Creo que no, que no escuchas mis indirectas bien directas. Intentas ocultarlo, cobarde, pero te como con los ojos cada vez que sacas esa sonrisa a pasear. Y te comería todos los días de mi vida, de la cabeza a los pies, de los pies a la cabeza...siempre provocando esos escalofríos que tanto te gustan, que tanto nos gustan.

¡Ay, sonrisilla traviesa! Eres mi comida favorita, mi programa de televisión más divertido, la figura que más me excita, el sueño que más me hace volar, el Sol que deshace mis nubes. Lo eres todo y sin ti no habría nada.

Así que permíteme permanecer a tu lado, acompañarte en tus infinitas aventuras, ser tu fiel escudo cuando tus defensas dejen de funcionar. Déjame acompañarte en tu libertad.

Seamos libres, libres tú y yo.

Además...sé que no soy tuyo, ni tú mía pero pensaba que tal vez podríamos...

¿Ser tuyos, míos o nuestros?



miércoles, 15 de febrero de 2017

Darkness

Llevo una mano al pecho y noto mi corazón latir más rápido.

 Una sensación de ahogo me recorre entera y noto como se me nubla la vista por culpa de las lágrimas.

Cuesta respirar, cuesta dejar de temblar.

Intento centrar mi pensamiento en otra cosa pero la sensación de ansiedad no se va.

Duele.

Duele el pecho.

 Siento como si se hubiera establecido una noche perpetua en mi interior.

 Nada importa.

Sólo dolor.

Duele.

Duele.

DUELE.

Hablo pero nadie comprende, nadie escucha.

Sola en el mundo.

Sola en mi cabeza.

Solo mis sentimientos y yo.

Me voy cansada de esperar.

Me voy cansada de cambiar.


Me voy dónde nadie pueda encontrarme.