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Su susurro.

Le miro por última vez a los ojos...Dios, sí que cuesta decir adiós. Su mirada grisácea me recorre de arriba abajo mientras de mis ojos comienzan a brotar lágrimas. "Te ha hecho daño", "te ha hecho daño", "te ha hecho daño"...Repite sin cesar mi corazón. Es cierto. No he de volver a verle, pero es inevitable caer en su encanto, en su voz, en su mirada, en su cuerpo, en su pelo, en sus palabras. Realmente es un ángel caído, un ángel que sólo provoca estragos en mi corazón, un ángel dañino como Lucifer, y es que cuando él me susurra de esa manera, cuando acerca tanto sus labios a mí rostro no puedo evitar caer en sus redes. Todo es culpa de ese susurro, ese susurro que es igual al de la tentación, al del pecado, al del peligro, al de Lucifer.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Darkness

Llevo una mano al pecho y noto mi corazón latir más rápido.

 Una sensación de ahogo me recorre entera y noto como se me nubla la vista por culpa de las lágrimas.

Cuesta respirar, cuesta dejar de temblar.

Intento centrar mi pensamiento en otra cosa pero la sensación de ansiedad no se va.

Duele.

Duele el pecho.

 Siento como si se hubiera establecido una noche perpetua en mi interior.

 Nada importa.

Sólo dolor.

Duele.

Duele.

DUELE.

Hablo pero nadie comprende, nadie escucha.

Sola en el mundo.

Sola en mi cabeza.

Solo mis sentimientos y yo.

Me voy cansada de esperar.

Me voy cansada de cambiar.


Me voy dónde nadie pueda encontrarme.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Los límites.

Lo primero de todo... ¡Hola viejos seguidores! Hace bastante tiempo que no publicaba en el blog pero es cierto que tampoco he sentido la confianza en mi escritura como para seguir publicando, pero he vuelto y con muchas ganas. ¡Espero que os guste este texto inspirado en la protagonista de una novela que me gusta muchísimo!


La rabia le consumía por dentro y amenazaba con hacerla explotar. Respiraba hondo intentando tranquilizarse pero ni la valeriana más poderosa hubiera conseguido calmarla. Estaba, hablando mal, hasta los cojones de tener que guardarse todo lo que pensaba, todo lo que sentía, todo lo que le hacía daño o le molestaba. Pero, claro, ella no podía decirlo si quería seguir estando dónde estaba y por eso lo aguantaba. Porque a pesar de todo era lo más cerca de la felicidad que estaba y sí para llegar a conseguirla tenía que comérselo todo, se lo comería.

 Aunque como todo en la vida, tenía unos límites a los que acababa de llegar.

Quería desahogarse aunque eso implicara hacerse daño a sí misma, era tan insignificante el amor que se sentía que se provocó mucho dolor. No lloró, ni una mísera lágrima de sufrimiento, nada. Sólo repetía el movimiento que hacía a su organismo sangrar, por fuera y por dentro.

De lo que nunca se dio cuenta era que ella nunca había sido feliz, ni lo sería si seguía pensando así.



miércoles, 15 de julio de 2015

¿Amigos?


La decepción y la desconfianza se han convertido en mí pan de cada día. ¿Quién hubiera dicho que yo me convertiría en una persona desconfiada?  Supongo que si soy así es por algo, ¿no? 

Han sido infinitas veces las que me he preguntado el porqué debo confiar en alguien, porque al fin y al cabo siempre me acabo sintiendo una mierda y eso duele todavía más cuando viene de alguien que no te lo esperas. Repites en tu cabeza mil millones de veces por segundo ¿por qué yo, por qué a mí? Sé que no a todo el mundo puedes caerle bien, es lógico, pero lo que no es lógico es que gente que lo era todo para ti lo haga, te traicione, te clave la espada por la espalda y que después niegue su culpa y se excuse echándote la culpa a ti. 
 
Y esos pensamientos me llevan a otra pregunta: ¿De verdad existen amigos? 

Ahora quién quiera que seas y estás leyendo esto pensarás que obviamente sí y sin quererlo aparecerán en tu mente ciertas personas. Admito que puede incluso que tengáis razón, a pesar de que sea algo contradictorio a mí anterior comentario, claro que eso se basa en el concepto de “amistad” que tiene cada uno.

Para mí un amigo es ese que aunque la cagues hasta el fondo estará ahí para apoyarte, es ese que ríe, llora, y pelea contigo, aquel que te cuenta sus cosas privadas y tú a él las tuyas, aquel que sabe que estás a punto de venirte abajo con sólo una mirada, un amigo es esa persona que va a estar a tu lado siempre, no importa el tiempo, el lugar o las circunstancias. 

Eso es lo que yo entiendo por amigo, pero he sufrido tantas decepciones que ya no soy capaz de confiar en alguien que no sea mi hermana o mis padres, ellos al fin y al cabo son siempre los que han estado a mí lado, apoyándome.


lunes, 17 de noviembre de 2014

Love is a game.




Los latidos de su corazón parecían resonar por toda la estancia, estaba tan cerca y a la vez tan lejos de él. Sus frentes chocaban y sus respiraciones estaban aceleradas, pero la mirada de él estaba perdida. ¿En qué podía estar pensando? ¿Qué era eso que tanto le dolía? Sin más demora sus labios se acercaron lentamente a los de ella pero algo lo impidió, lágrimas resbalaban por su pequeño rostro.

-¿Qué pasa, pequeña? –susurró en voz baja limpiándole las lágrimas.

-No me quieres, sólo soy un juguete más. –dijo ella en un tono a penas inaudible. La mirada de él cambió, algo oscuro empezaba a asomar. La miraba con deseo.

-¿Juguete? Eres mucho más que eso. –la agarró de la cintura y la pegó contra él. Sus labios se buscaron desesperadamente. Ninguno de los dos tenía una explicación a lo que estaba pasando.

-Para, no quier…no quier…

-Ni tan si quiera puedes negarlo, me amas, me adoras, me deseas. –una vez más aproximó su boca a la de ella.

-Sí, todo eso es cierto… ¿Pero qué harías sin mí? El juego ha acabado, esto ya no son cosas de niños.

-Lo sé y lo supe desde el momento en que probé tus labios. –cerró los ojos recordando la sensación  de estar en vuelto por sus pequeños brazos, la sensación de ser querido. La amaba y ella a él.

martes, 22 de abril de 2014

La caza.



Sus ojos me miraban como el depredador antes de cazar a su presa. Y yo, al igual que esta, sabía que me iban a cazar pero no podía huir pues sabía que mi destino era ese. Sus brazos aprisionándome contra la pared se sentían igual que las rejas de una celda, aquellas que dejan al prisionero sin libertad y le absorben la energía. Su respiración golpeaba con fuerza mi rostro arrastrando mi aliento con él, haciéndome perder la razón por completo. Quería gritarle que se apartara de mí, pero no podía, estaba tan hipnotizada por esos ojos, me sentía tan bien estando encerrada por su celda… ¿Qué podía hacer? Su cara estaba cada vez más cerca de mí, mis mejillas cada vez más sonrojadas, su sonrisa cada vez más grande.

<<Nunca me abandones, recuerda que tú eres sólo mía. >> 

Susurrando ese tipo de cosas en mi oído… ¿Cómo iba a evitar lo inevitable? Antes de que sus labios buscaran los míos, me puse de puntillas, lo agarré por la nuca y lo pegué a mí, mientras nuestras bocas se buscaban desesperadas. Los ojos de él aún estaban abiertos de la sorpresa. Pero yo ya no podía controlarme. Al fin y al cabo, que la presa sea cazada es algo que no se puede cambiar, y en esos momentos me encantaba ser cazada.



miércoles, 29 de enero de 2014

Bipolar Day.



Definitivamente era su día bipolar. Se levantaba por la mañana sin ganas ni de respirar, iba al instituto y al ver a sus amigas se animaba un poco más, pero al rato se molestaba por cualquier cosa que estas mismas hacían. Después llegaba a casa, estudiaba, escuchaba música y parecía que su día empezaba a mejorar, o al menos su ánimo, pero una vez más, cambió. Él le estaba hablando, enfadándose porque no le había hablado, diciendo que la gente decía que ella no le quería. Su estómago se comprimió considerablemente, los nervios recorrieron su cuerpo y el malestar la inundó. ¿Por qué? Tal vez se debía a su edad, al estar en la adolescencia, ella no lo sabía, pero se sentía extrañamente bipolar. Feliz, triste, feliz, triste. Así todo el día. Sentía que estaba a punto de estallar, así que cogió uno de esos libros que tanto le gustaban y se metió dentro de la historia, olvidando todo, los exámenes, el estrés, el malestar, a él. Todo. Respiró profundamente y pensó: “no todo puedo ir tan mal, a lo mejor es que estoy negativa, necesito pensar más positivamente o acabaré por volverme loca”. Sonrió por un instante, recordando la letra de una canción de su grupo favorito, que decía: cuando tengas un día malo, enciende la música y déjate llevar. Puso la canción y su traducción sintiendo, por primera vez en todo lo que llevaba de día, la seguridad y la tranquilidad expandiéndose por su pecho.


domingo, 5 de enero de 2014

La entrada del invierno.



Agachó la cabeza para que nadie viera sus lágrimas derramarse. Ella siempre agachaba su cabeza. Le dolía el corazón y no quería que nadie se preocupara, pues cuánto dolor se estaba produciendo dentro de ella. No se podía explicar con palabras, pero sentía su corazón romperse en cientos de pedazos. Él ya no era quien solía ser. Ya no era el chico del que estaba enamorada, ahora no quería salir con ella a ningún sitio, sólo quería ir al tema y después irse, soltaba su mano en cuanto se encontraban a alguien conocido, la rechazaba, la despreciaba. Pero ella ciega de amor, no se dio cuenta hasta que la verdad le golpeó como el más fuerte martillo.

Salía de casa como cualquier día, pero había algo diferente. Notaba pequeñas punzadas de inquietud. Dicen que las mujeres somos las de la intuición, pues bien, ella ya se olía que algo malo iba a suceder. Siguió el recorrido habitual para llegar a la universidad. Era un día frío y gris, de esos en los que parece que todo el mundo está triste. Cuando ella se encontró frente a la universidad sus ojos vieron algo que no desearían ver. Él estaba besando a otra chica, y vio como ella, nuestra protagonista de corazón roto, lo observaba y a pesar de eso no paró.

Ella, se dio la vuelta, y agachó la cabeza, al igual que al principio de este relato. No quería que viera que le importaba. Sus labios temblaban, y no de frío. Las lágrimas comenzaron a derramarse al mismo tiempo en que la nieve caía con fuerza, inundando el alma de esa pobre chica, de frío y tristeza.