Humedad de lágrimas de sangre, heridas reabiertas por viejos recuerdos.
Gotas de lluvia ácida acarician la piel de mi alma cuando suplico que no te vayas.
Dañina soledad, única acompañante de vida.
Tú, único pedazo de felicidad que se esfuma cuando vuelvo a las pesadillas.
Rendición sería exigirte demasiado.
Condena, sangre y frío conformarán tu último aliento.
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